Secado, curado y almacenamiento: cómo sacar la máxima calidad de tu cosecha
La cosecha ya está hecha, pero el trabajo aún no ha terminado. Cómo secas, curas y almacenas tus flores influye muchísimo en su sabor, su aroma y su calidad. En esta guía te explicamos cada paso.
La fase de secado
Después de la cosecha, deja que tus flores se sequen despacio durante unos 7–14 días. Estas condiciones dan buenos resultados:
- Temperatura: unos 18–21 °C
- Humedad: alrededor del 55–60 % HR
- Oscuridad: evita la luz, ya que la luz y el calor degradan los aromas y los aceites esenciales
- Circulación de aire: movimiento de aire suave e indirecto; nunca apuntes un ventilador directamente a las flores
Cuelga las ramas boca abajo o coloca las flores manicuradas sin apretar en una malla de secado. Con un termohigrómetro ves de un vistazo si la temperatura y la humedad de tu espacio de secado son las correctas.
¿Cuándo ha terminado el secado?
Los tallos pequeños deben partirse con un chasquido audible en lugar de doblarse. Por fuera las flores están secas al tacto, mientras que por dentro todavía conservan algo de humedad residual. Ese es el momento de pasar al curado.
El curado: el toque final
Después del secado, las flores se curan en tarros de cristal herméticos. Llena los tarros sin apretar hasta unas tres cuartas partes, para que quede algo de aire alrededor de las flores.
- Semanas 1–2: abre los tarros una vez al día durante 10–15 minutos (airear o «burping»)
- Semanas 3–4: airea cada 2–3 días
- Después: abre los tarros de vez en cuando para controlar la humedad
Un pequeño higrómetro dentro del tarro facilita mucho el curado: si la lectura sube claramente por encima del 65 % HR, deja la tapa abierta más tiempo o deja que las flores se sequen unas horas fuera del tarro. Si huele a amoniaco o a heno, las flores todavía están demasiado húmedas.
Por qué el curado es tan importante
Durante el curado, la clorofila y otros compuestos no deseados se degradan poco a poco, mientras que los terpenos y los aceites esenciales se conservan en gran parte. El resultado: mejor sabor y un aroma más intenso.
Cómo almacenar bien tu cosecha
- Recipientes herméticos: protegen del oxígeno y la humedad
- Un lugar oscuro y fresco: la luz UV y el calor degradan los aceites esenciales y los terpenos
- Humedad constante: alrededor del 58–62 % HR para mantener la textura adecuada
Errores comunes que debes evitar
- Secar demasiado rápido a una temperatura demasiado alta
- Meter las flores en tarros demasiado pronto, con demasiada humedad residual (riesgo de moho)
- Usar recipientes que no son herméticos y dejan escapar el aroma
- Trabajar sin higrómetro y calcular la humedad a ojo
Conclusión
La paciencia durante el secado y el curado se nota en el sabor y la calidad. En GrowDealz encontrarás todo lo que necesitas para el tratamiento postcosecha en nuestras categorías de postcosecha y secado, incluidos los sistemas Cannatrol si quieres un proceso de secado y curado totalmente controlado.

