Lo reconoces por manchas blancas, como harina, normalmente en el haz de la hoja. Mete las hojas que quites en una bolsa antes de sacarlas, para que las esporas no se esparzan. Luego aclara el follaje denso, pon un ventilador de pinza y evita los cambios grandes entre una noche húmeda y un día seco, que es lo que le gusta al oídio.
Los tratamientos están regulados y lo que se permite cambia según el país, así que lee la etiqueta y la normativa local antes de usar nada, y no toques las plantas una vez que hay flores. Prevenir es mucho más fácil: una carpa limpia, circulación de aire constante y, si hace falta, un deshumidificador. Para opciones mira control de plagas y control biológico.

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